Yo creo que la influenza nos ha curado de todos los males.
Contar las veces que nos lavamos las manos cada día nos hace olvidar toda la demás mugre de los gobiernos y del mundo.
Nietzsche dice que son bienaventurados los olvidadizos, pues obtienen lo mejor incluso de sus errores.
En cambio, la palabra de Dios dice que los bienaventurados son aquellos quienes son pobres, los que lloran, los mansos, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los de limpio corazón, los pacificadores y los que padecen persecución.
Porque aquellos, los hijos de la tierra, los "derechohabientes", son libres.
Son libres del gobierno, de la guerra, de la enfermedad, de la influenza.
Son satisfechos porque saben que aunque sean la vaca flaca del recinto, todos al final mascan del mismo pasto.
FYI
Il y a 15 ans
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