Nunca fui alguien importante. A pesar de mis experiencias y de mis vidas, a pesar de todas las veces que no morí y a pesar de que pensé más que la gente normal, nunca fui nadie importante. Ni siquiera cada vez que era artista, cada vez que era un filósofo. Y cuando buscaba, cuando creaba o cuando amaba, nunca nadie me buscó ni me amó ni me creó a mí.
Así que decidí fingir como las mujeres bellas, las mujeres simples, las mujeres ricas y aquellas sanas. Mas yo no fingí ser bella o simple o rica o sana, yo fingí que no tenía ningún problema con no ser o tener todo ésto. Yo vivía con la ilusión de tener algo mejor que toda belleza o riqueza, y me convencí de vivir en un mundo en el que las mujeres simples son aburridas y las mujeres sanas están huecas. La verdad no estaba muy equivocada, mas una cosa sí comprendí en uno de mis largos viajes. Comprendí que mientras yo pasaba mis días tratando de ser y de no ser, todas aquellas mujeres que me rodeaban ni siquiera me miraban, y mucho menos pensaban en mí. Ante todas estas cosas que pensé que sabía, aprendí algo más. Aprendí que nunca nadie es como es, y lo que uno dice es lo que es. Por lo tanto si alguien miente, éste se convierte en una mentira.
Así que decidí dejar de fingir. Decidí no añorar más esa palabra de aceptación, esa risa dulce de admiración, o esa noche con pijamas de seda compradas en otro país. Luego, después de haber cultivado una hectárea de vicisitudes y de recreación, huí.
Ya no quise saber más de nadie mas que de las personas que añoraban mi regreso. Y cada conversación sin palabras que tenía con estas personas, mis amigos, me mantenía viva en una realidad que no existía. Poco a poco fui encontrando mi belleza, mis riquezas, mi simpleza y mi sanidad, e involuntariamente me convertí en esa persona auténtica, en esa mujer que siempre ví de lejos. Sin embargo había perdido mi habilidad de fingir. Y ésta no me pudo ayudar en aquellas noches de sollozos y de confusión en las que le preguntaba a Dios el por qué de algo que no veía, o que no quería ver. Así poco a poco me fui perdiendo en la realidad y mis sueños solo existían en mi inconsciente. La realidad no me dejába ver mis sueños, y me perdí mientras los buscaba. A fin de cuentas seguí siendo alguien que fingia, mas ahora sin saber. Fingía que era importante, fingía que era mejor, pero la verdad es que nunca nada cambió, y seguí siendo agridulce...
FYI
Il y a 15 ans
1 commentaire:
así está mejor irenene
mucha azúcar empalaja
y mucha sal tapa las arterias XD
te adoroo y tú eres mi niña especial por siempre por siempre hasta que llegue el nunca y me derrumbe!
las mujeres plásticas sabes asqueroso saben a play-doh (y no sabe bien la he probado) son mujeres que se vuelven quebradizas con el aire de la vida.. así como la plastilina.. espera a que les pegue el vacío propio en la cabeza y se darán cuenta de que tiraron los hermosos pensamientos de la mente, su evolucion de acuerdo a la edad, y ya no podrán recuperar nda.. el tiempo no cede, no lo hace! sigue pensando, orque existimos porque pensamos!
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