dimanche 9 septembre 2007

Hablamos y lloré y nos reímos como todas las noches.
Hablamos desde lo más profundo de nuestra espiritualidad y desde lo más denso de nuestras emociones, desde lo más complejo de nuestras mentes, desde lo más simple de nuestro carácter y desde lo más superficial de nuestro cuerpo.
Concluimos que la oscuridad no es mas que la ausencia de luz, y nos abrazamos hasta cansarnos.
Yo aquí sobrevivo, rezo, escucho música, lloro, río, duermo con Daisy, toco el piano, medito, y agradezco los días nuevos, porque cada mañana me siento fuerte, gracias a ella.

Aucun commentaire: