Nunca conocí a Luis, mi madre me había contado historias acerca de él y de su música. Luis es un artista desconocido, a quien le gustaba recitar poesía con las manos. Me gusta pensar que Luis estaba enamorado, y me gusta más pensar que Teresa era su amor. Él disfrutaba bailar en la noche, y degustaba componerle a la luna y a Elodia.
Un día me puse a jugar con las teclas del piano. Pensar que improvisar es crear y crear es componer, me hace sentir como los ingenuos se sienten cuando escuchan algo nuevo: fascinados.
En mi mente existen tantas notas y variaciones de ellas, que aturden mi mente. Pero aún así, una por una, forman una especie de armonía la cual me gusta llamar coherencia.
A veces imagino que el inconsciente es la realidad, que el tiempo es ajustable, que Luis era Jesús y que Jesús realmente danzaba con Teresa en las noches calurosas de México.
FYI
Il y a 15 ans