samedi 4 octobre 2008

En el 2005 yo pensaba así, y hoy estoy sentada en esa misma banca, aunque con un soundtrack muy diferente:

Ella estaba sentada en su vida, normal, como siempre, lo veía todo, lo escuchaba todo, estaba consciente de lo necesario, y estaba en balance con la sociedad. Un día alguien llegó y le preguntó qué sentía. Ella describió que sentía el aire en sus hombros descubiertos, sentía su corazón palpitar a una velocidad moderada, sentía el peso de su libro sobre sus piernas, sentía la banca sobre la cual estaba sentada aquel fresco día de verano, en el parque... Pero él no quería saber exactamente eso, y ella lo sabía. Calló por un momento, pensando en si debería permanecer así, pues a ella le enseñaron que el sabio calla y habla en ciertos momentos y en ciertas situaciones; o en si debería probar y contestar a tan comprometedora preguta. Optó por tomar la segunda opción, e hizo bien. Ella confesó que no sentía nada. Sorprendido, y sin creer lo que había escuchado, le dijo que no era posible semejante respuesta, y menos semejante verdad. Pues verdad era, y no se había mentido hasta es entonces durante la conversación. Ella dijo que no era algo para alarmarse, que ella no estaba mal. Pero él indignado, dijo que eso era digno de lágrimas. "Lágrimas?" Preguntó ella. "y qué es exactamente eso?". Él, conmocionado le explico lo que una lágrima era físicamente. Y ella, un poco confundida, trató recordar alguna ocasión en la que le hubiera sucedido esa especie de...derrame, y sí, recordó varias ocasiones en su vida en las que había llorado, pero no recordaba por qué exactamente; así que le preguntó al hombre la razón con un normal y convincente "por qué". Y él trató de explicarle todos los motivos comunes y no comunes, buenos y malos, útiles e inútiles... y al finalizar le dijo: "Tuvo usted que haber sentido eso alguna vez." Ella contestó: "Entonces nunca he llorado en mi vida, aunque ninguna de sus aclaraciones me dice si eso es bueno o es malo; supongo, por sus reacciones que para usted es malo. Y eso además de que me me hace quedar como una piedra sin sentimientos, me confunde mas de lo que ya lo estoy, entonces, la siguiente pregunta sería ahora: ¿valdría la pena preocuparme por eso ahora, en este momento, en este lugar? y por consiguiente: ¿tendría que moverme ahora, en este momento de este lugar...? o ¿simplemente no puedo quedarme aquí y esperar, aunque la gente diga que para encontrar se hay que buscar?. El hombre, después de varios minutos de silencio, le contestó: "Entonces usted, ¿espera que el destino con el paso del tiempo venga a usted, le traiga su felicidad y se lleve sus penas y sus problemas? Pues yo diría que no lo esperara más, pero que tampoco salga a buscarlo. La espera le puede dañar, pues nunca se saben los resultados, y el hecho de ansiarlo agitará su orden y su sistema de vida. Así que le pido una muy cordial disculpa por mi anterior reacción, y le aconsejo, no como un amigo, si no como la persona que iba caminando y se sentó a su lado en la banca del parque, que viva, deje vivir y no deje morir, que no espere al destino, pero que tampoco le vaya de encuentro, que encuentre su balance para que un día, (y estoy seguro de ello) alguien encuentre su balance en usted, y cuando menos se lo espere, lo que usted nunca buscó estará ahí, ante sus pies. No fué mi intención alterar su orden ni su sistema, pero sé que tal vez nunca pensó en esto, o tal vez lo pensó demasiado. Nunca pierda la fé en usted, en los demás, ni en Él.

dimanche 28 septembre 2008

Do mifasollasilasol Re fasollasilasolfa Mi...

Nunca fui alguien importante. A pesar de mis experiencias y de mis vidas, a pesar de todas las veces que no morí y a pesar de que pensé más que la gente normal, nunca fui nadie importante. Ni siquiera cada vez que era artista, cada vez que era un filósofo. Y cuando buscaba, cuando creaba o cuando amaba, nunca nadie me buscó ni me amó ni me creó a mí.

Así que decidí fingir como las mujeres bellas, las mujeres simples, las mujeres ricas y aquellas sanas. Mas yo no fingí ser bella o simple o rica o sana, yo fingí que no tenía ningún problema con no ser o tener todo ésto. Yo vivía con la ilusión de tener algo mejor que toda belleza o riqueza, y me convencí de vivir en un mundo en el que las mujeres simples son aburridas y las mujeres sanas están huecas. La verdad no estaba muy equivocada, mas una cosa sí comprendí en uno de mis largos viajes. Comprendí que mientras yo pasaba mis días tratando de ser y de no ser, todas aquellas mujeres que me rodeaban ni siquiera me miraban, y mucho menos pensaban en mí. Ante todas estas cosas que pensé que sabía, aprendí algo más. Aprendí que nunca nadie es como es, y lo que uno dice es lo que es. Por lo tanto si alguien miente, éste se convierte en una mentira.

Así que decidí dejar de fingir. Decidí no añorar más esa palabra de aceptación, esa risa dulce de admiración, o esa noche con pijamas de seda compradas en otro país. Luego, después de haber cultivado una hectárea de vicisitudes y de recreación, huí.
Ya no quise saber más de nadie mas que de las personas que añoraban mi regreso. Y cada conversación sin palabras que tenía con estas personas, mis amigos, me mantenía viva en una realidad que no existía. Poco a poco fui encontrando mi belleza, mis riquezas, mi simpleza y mi sanidad, e involuntariamente me convertí en esa persona auténtica, en esa mujer que siempre ví de lejos. Sin embargo había perdido mi habilidad de fingir. Y ésta no me pudo ayudar en aquellas noches de sollozos y de confusión en las que le preguntaba a Dios el por qué de algo que no veía, o que no quería ver. Así poco a poco me fui perdiendo en la realidad y mis sueños solo existían en mi inconsciente. La realidad no me dejába ver mis sueños, y me perdí mientras los buscaba. A fin de cuentas seguí siendo alguien que fingia, mas ahora sin saber. Fingía que era importante, fingía que era mejor, pero la verdad es que nunca nada cambió, y seguí siendo agridulce...

vendredi 12 septembre 2008

Chata me dijo que la vida es como un rosario, que se va haciendo cuentita por cuentita y al final sale, y que el alma gemela sí existe. Pero su hermana Martha no está de acuerdo. Ella se queja porque dice que su marido no es su alma gemela, y así por ende ésta no existe. Mi mamá dice que sólo Dios sabe. Que cuando creo que tomo decisiones, en realidad solo estoy uniendo los hilos de mi destino, los hilos de la vida que Dios me dió... Quién sabe.

Ma Lolita:

Espero que leas mi blog otra vez, si es que no has perdido la fe.
Hoy vi la película de A Walk to Remember. Muy predecible, debo decir...pero conmovedora.
Dice que la amistad es como un alma separada en dos cuerpos, ahora todo tiene sentido, no?
Mis crisis ahora son mas naturales. Ya me preocupa el futuro, como a todos, pero mi presente sigue igual: igual de diferente que mi pasado en Monterrey. Mi alma se confunde entre estudios familia y placeres, y la verdad no se cuál ganará la batalla de mi destino, pues en mi vida nunca se combinan las gracias de Dios.

Hola tú

Es increible como se me va la vida entre los dedos, y no cuando toco el piano, pues hace mucho tiempo que no estudio. Meditaba y me estresaba cuando me dí cuenta de la existencia de una historia que guardaba dentro del cajón detrás de mi mente. La historia de un joven común y corriente, quien siempre estuvo ahí pero que nunca fue notado.
Es increible como se me fue tu historia entre mis dedos, como agua.
Y entre más conozco tu historia, más me doy cuenta de que nunca supe nada de ella; así que uno las palmas de mis manos, y con la esperanza de haber capturado lo que queda de tí u de tu ausencia, entrego lo que es y lo que nunca será a lo que alguna vez fuimos, y así ya no serás agua que se escurre de mi vida, si no energía que conservo en mi alma.

dimanche 11 mai 2008

Sábado en la mañana

La vida se trata de momentos.
El tiempo pasa rápido, pero los días pasan lento.
Hoy, mientrass fumaba un cigarro sola en un jardín sin flores en un país desconocido y sin intensidad, me di cuenta de que cada momento es valioso.
Así que estoy tranquila.
A veces pienso en la monotonía y mi ocio, y en cómo todo cambia.
Eso es lo único que es constante, el cambio.
La vida es como el clima, a veces hermosa, a veces insoportable, y a veces nunca notamos la maravillosidad de un día sólo prque el clima es estable.
Creemos que para que un día cuente y sea trascendente, éste tiene que ser muy bueno o muy malo.
Y no nos damos cuenta de la importancia de la importancia de la trivialidad y de las noches tranquilas, o las palabras vacías.

mercredi 20 février 2008

Descansa en paz.


Estás en el cielo, y sales de entre las nubes para levantar mi cabeza y penetrar mis ojos.
Te sentí en mi corazón.
Estaba nublado, pero en el cielo tú te asomas entre las nubes para poner una sonrisa en mi alma. Te había extrañado mucho, tío, pero ahora te siento más cerca que nunca, porque ahora te rezo a tí.