
"Cuento las horas y cuento los días" dijo Eva.
"Yo no ansio nada, porque sé que hoy existes tú" dijo él.
Eva tenía una respuesta para todas las preguntas difíciles. Pero para la más simple no encontró una.
"Quiero muchas cosas" insistía Eva, "quiero emociones y satisfacciones que no sé de dónde voy a conseguir." Aún así ella se sentía mediocre, ansiaba salir del desierto en el que se encontraba, pero no con él.
"Tengo tantas horas y tan pocos momentos, tengo tantos recuerdos y tan poca vida!"
"Tus recuerdos fueron solamente instantes, momentos. Tus horas son mi esperanza de cada día, y mi vida eres tú." Insistía él.
"Tu no entiendes. Sólo estás dibujado en la arena..."
Pobre Eva, cómo le cuesta ser tan hermosa.
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