mardi 25 novembre 2008

Carta a un Religioso

Perdóname Señor, pues he pecado. De pensamiento, de palabra y de...Nunca me aprendí los versos completos. Confieso que he pecado. He mentido, he dudado, he dañado, he sido lujuriosa. Absuélveme de mis pecados, pues mis rodillas están cansadas de tanto no doblarse. Perdón, pero no creo en el diablo. Sé que te parece algo ilógico, pero yo creo en todo lo que digo y lo que hago y lo que pienso y lo que siento, mas no creo en el diablo.
Creo que la maldad no viene de un lugar en llamas, sino del corazón humano.
Creo en un sólo Dios, padre todo poderoso, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible...Nunca me lo aprendí completo.
Haz de pensar que es muy conveniente para mí creer en Dios y no en el diablo, mas no todo lo que es tiene un origen. El mal no tiene principio ni tiene fin. Simplemente es.
En cambio el bien, el bien fue creado una sola vez, a su imagen y semejanza, y la gente establece el final.
El individuo carece de bien cuando éste lo decide, y ahí empieza el mal. Uno tiene el control sobre la luz, y al igual que el mal, la oscuridad no fue creada, simplemente es. Creo que la oscuridad no es mas que la ausencia de luz, y el diablo existe en la ausencia de Dios.
Pues no hay peor infierno que pasar la eternidad del espíritu bajo la tierra, o dejar el espíritu terminar en la vida finita.

lundi 3 novembre 2008

Despair does not know it is despair.

When the hurting starts to get painful, is because you have lost your balance.

Yo perdí la fe en el criterio humano hace mucho tiempo, mas nunca había perdido la fe en Dios. Cuando la vida da tantas vueltas es difícil mantenerse constante en un punto. Es como si toda la población del mundo saltara sobre una mitad de la tierra, y la tierra saliera de órbita. Supongo que así son las partículas del amor. Desde hace años creo en la vida extraterrestre, mas nunca había creído en la vida que hay dentro de mí. Siempre he sido minimalista.
Es dulce como el claro de luna de DeBussy. Como el hueso que nunca me fracturé, o la sangre que nunca doné. El balance es tan frágil. Y es tan fácil inclinarse hacia un sólo lado, y es tan fácil encantarse con lo dulce, o con lo salado.
Es tan delicioso vivir con el recuerdo del sabor a tabaco en tus labios.
Cómo esperas que me olvide de éste?